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8 rincones secretos y un wok en el barrio gótico de Barcelona

Si estás a punto de visitar Barcelona, nos imaginamos que estarás ávido por quemar las suelas de tus zapatillas recorriendo cada rincón.

Ya lo sabemos, perderse callejeando es una de las cosas que más molan para conocer una ciudad. Además, ¡es gratis! ¿Quién da más?

Pues nosotros.

Aunque corras más rápido que Usain Bolt o manejes un monopatín volador al más puro estilo de Marty McFly, tendrás que elegir entre unos sitios u otros. Sí, ya lo sabemos, la vida es dura.

Para que no pierdas más energías pensando dónde ir o no, te traemos una ruta secreta para que disfrutes de lo mejor de una de las zonas más conocidas de Barcelona: el barrio gótico.

Prepárate porque en el camino te esperan grandes leyendas, dragones y fuego. Sobre todo, mucho fuego.

¿Dónde comienza tu recorrido?

El barrio gótico de Barcelona no solo es la parte más antigua de la ciudad, es un viaje al pasado en toda regla. En cuanto atravieses alguna de sus callejuelas estrechas y sinuosas, te darás cuenta de que estás en un sitio especial.

Pero va a ser que para poder llegar hasta allí, primero tendrás que saber dónde está.

El barri gòtic forma un rectángulo delimitado por las Ramblas, la Plaça Cataluña, la Vía Laietana y el Passeig de Colom. No tienes pérdida.

No obstante, nosotros vamos a empezar un poquito más lejos.

Saca el mapa y localiza Las Ramblas (para que luego no digas que no te lo ponemos fácil). Al final, casi llegando al mar, verás que hay una parada de metro que se llama Drassanes.

Ahí es donde empieza tu recorrido hacia una de las zonas más míticas de Barcelona.

Arrancamos nuestro viaje al centro del Barrio Gótico

Nooo, todavía no, no vayas tan rápido. Antes es necesario un inciso.

Esperamos que hayas dado mucha manivela a tu móvil o que en su defecto, lo hayas enchufado durante unas cuantas horas.

Vas a necesitar hasta el último milímetro de energía de tu móvil para poder sacar fotos de todo lo que tienes que ver. Recuerda: “el que avisa no es traidor”.

Ahora ya sí: 3, 2, 1….

¡Empezamos!

1. El Cementerio de los Libros Olvidados

Si eres fan de los libros de Carlos Ruiz Zafón, seguro que has reconocido al instante el título.

El libro de “La Sombra del Viento” empieza justo ahí, en el Cementerio de los Libros Olvidados. Sentimos desilusionarte si pensabas que ibas a poder adentrarte en aquella mítica biblioteca, pero la realidad es que no existe.

No obstante, muy cerca de la parada de metro está la peculiar calle de Arc del Teatre, sitio desde donde se accedía al cementerio.

2. Las farolas de Gaudí

Átate bien los cordones que ahora te toca apretar el paso.

Atraviesa toda la calle Nou de la Rambla y pronto te toparás con tu siguiente parada: la Plaza Real.

Y sí, también aparece en el libro de Zafón. En la calle Ferrán es donde vivían Gustavo Barceló y su sobrina Clara. También es donde conoce a Fermín, otro de los personajes principales del libro.

Esta zona de Barcelona es muy conocida porque está llena de terrazas y restaurantes, pero también porque está plagada de palmeras.

Entre ellas verás dos curiosas farolas de seis brazos. Estás, nada más y nada menos, que ante el primer encargo que la ciudad le realizó a Gaudí. Ahí empezó todo.

3. La rosa más grande de Cataluña

Muy cerquita de la Plaza Real tienes la Iglesia de Santa María del Pi.

¿Sorprendido? ¿Te esperabas que te llevásemos al botánico?

Para nada.

Nos estamos refiriendo al impresionante rosetón que hay en la fachada. Con sus más de 10 metros de diámetro es el más grande de toda la Generalitat de Cataluña.

Bonus extra: si es un día soleado no dejes de entrar en la iglesia. Desde dentro y con la luz iluminando la vidriera, es cuando vas a poder apreciar de verdad todo su colorido. Si te impresionó desde fuera, ahora te quedarás con la boca abierta.

4. Silencio, historia y música en la Plaça Sant Felip Neri

Otra cosa no será, pero el barrio gótico de Barcelona es una zona llena de vida y movimiento. Como ya habrás visto, todo el rato es un ir y venir de turistas.

Sin embargo, dentro de todo ese bullicio se esconde un sitio especial por su silencio y su historia: la plaza de Sant Felip Neri.

El motivo del silencio lo vas a ver en cuanto llegues y es que en las paredes de la iglesia se ven las huellas de un bombardeo aéreo de la Guerra Civil. En aquel ataque murieron 43 personas, sobre todo niños ya que en la plaza también había un colegio.

Fíjate si esta plaza rebosa de un ambiente especial, que fue el escenario escogido por el grupo Evanescence para grabar su videoclip: My Inmortal.

Pero no es la única vez que esta mítica plaza salta a las pantallas.

En la versión cinematográfica del libro de “El Perfume” de Patrick Süskind, esta plaza es el escenario donde el protagonista comete uno de sus asesinatos, el de la vendedora de ciruelas.

¿Que tienes nostalgia de tu viaje al barri gòtic?

Ya sabes lo que tienes que hacer: ¡visita al videoclub y Youtube!

5. La Catedral de Barcelona

Muy cerquita de la plaza tienes tu siguiente destino.

Lo más seguro es que ahora esté pasando por tu cabeza la siguiente idea: “esta iglesia tiene que ser de estilo gótico”.

Elemental, querido Watson.

Tienes toda la razón, esta catedral es el mejor exponente del estilo gótico de la ciudad.

¿En qué deberías fijarte? Lo primero sería que vigilases el dolor de cuello de tener que levantar la mirada ante los 70 metros de altura de su fachada neogótica.

Pero no va a ser lo único por lo que vas a tener que alzar la cabeza. Pasarás un buen rato descubriendo en cada rincón, alguna de las 200 gárgolas que pueblan la catedral.

Bonus extra: afina la pupila y encuentra el unicornio, el toro y el elefante.

También, no dejes de decir hola a las 13 ocas blancas que viven en el claustro de la catedral. Están allí en honor de Santa Eùlalia, una por cada año de martirio que vivió.

6. La historia de la princesa y el dragón

Justo desde la plaza de la catedral (la plaça Nova) nace una de las calles con más encanto de este barrio: la calle del Bisbe.

Entre las innumerables esculturas y gárgolas que se esconden por los edificios que pueblan esta calle, se encuentra una muy especial: la princesa que salvó Sant Jordi.

Según cuenta la leyenda, Sant Jordi acabó con la vida de un monstruoso dragón que tenía atemorizada a toda la ciudad. De la sangre derramada del dragón nacería una bella rosa.

No obstante, no es la única leyenda que habita en esta calle.

El peculiar puente neogótico que la atraviesa también tiene su historia.  Si a algún insensato se le ocurriese arrancar la daga que atraviesa la calavera que hay en la bóveda, toda Barcelona se hundiría bajo el mar.

Así que cuidadito dónde pones las manos.

7. ¿Ya te ruge la tripa? Es la hora de tu Wok :D

La calle del Bisbe se cruza con la calle de la Llibreteria. Solo tienes que recorrer esta calle para encontrar lo que te está pidiendo la barriga: un inmenso y delicioso Wok a medida.

El Wok to Walk más cercano queda en la calle Jaume I (al ladito de una parada de metro).

Si estás en modo autóctono total, te recomendamos que pruebes el Wok más vendido en Barcelona: tallarines de huevo + pollo + brócoli + salsa Tokyo y topping de cebolla frita.

¿Las llamas del dragón de Sant Jordi han hecho que te apetezca algo más cañero?

Entonces, métete en el cuerpo una de tallarines de Udon + pollo + ternera + salsa Hot Asia extra picante y topping de cebolla frita. Te garantizamos que serás tú que el que expulsará llamaradas.

¿Te has acordado de que Barcelona es una ciudad de mar?

Si te apetece algo más marinero, nuestra recomendación son unos tallarines de arroz + gambas + shitake y Salsa Beijing. La sutil salsa de ostras hará que parezca que estás escuchando el susurro de las olas.

Bonus extra: no seas vago y llévate tu wok hasta la Plaza del Rey (o te has olvidado de la parte del “to walk”). Mientras disfrutas del sabor asiático de tu wok, podrás ver la Capilla Real de Santa Àgata y el Museo de la Historia de Barcelona.

8. La Catedral del Mar

Sí, la última parada de nuestra viaje también tiene tintes literarios y es que no podías abandonar Barcelona sin visitar la Basílica de Santa María del Mar.

Conocida también como la Catedral de la Ribera es la única iglesia de estilo gótico catalán puro.

No creas que el éxito de esta iglesia solo proviene del libro de Ildefonso Falcones, la Basílica de Santa María del Mar también es conocida por su impresionante acústica. A veces, incluso se han llegado a celebrar conciertos de jazz o música clásica.

Toda una delicatesen para el oído.

Y tú qué dices, ¿hay algún rincón que eches de menos?

Si en tu viaje al Barrio gótico de Barcelona has descubierto algún escondite secreto especial no dejes de contárnoslo en nuestro Facebook. Estaremos encantados de escuchar todas vuestras historias.

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