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Guía de los mejores rincones de Chueca, en Madrid

Qué, ¿antojo de pasar unos días en Madrid?  ¡Nos apuntamos! Si te pensabas que necesitamos muchos preámbulos para irnos de parranda es que nos conoces muy poco.  Ya lo decimos nosotros, ¡si es que llevamos el fuego en el cuerpo! Tú solo ocúpate de comprar los billetes que nosotros ya preparamos el viaje.

Esta vez dejaremos de lado El Retiro, El Prado y todos los puntos clásicos de referencia para centrarnos en uno de los barrios más divertidos que hay en Madrid: Chueca. Pero, ojo, ¡no todo va a ser fiesta! También vas a conocer sitios muy chulos e interesantes. Y todo de la mano de unas cañitas heladas. ¿Empezamos?

¿Dónde está el barrio de Chueca?

Primera sorpresa: ¡Chueca no existe!  Aunque todo el mundo hable del barrio de Chueca, en realidad es una zona dentro del barrio de Justicia. Lo que pasa es que el Orgullo Gay le ha dado tanto protagonismo que ya casi nadie recuerda el barrio de Justicia. ¿A que no lo sabías?

El zona de Chueca se sitúa muy rápido en el mapa ya que toca por el sur con una de las arterias principales de Madrid: la Gran Vía.  Al norte limita con la calle Barceló, por el este con la calle Barquillo y al oeste con Hortaleza y Fuencarral, otras dos calles míticas de la capital. Ahora que ya sabes dónde estamos, termina de arreglarte, que salimos a la calle. ¿Ya? ¡Vámonos!

Guía de Chueca

La plaza de Chueca es el centro neurálgico de esta zona. Siempre hay ambientazo, porque es el punto de encuentro de todo el mundo. Pero no quieras ir tan rápido que todavía nos queda bastante caminito antes de llegar a la plaza. Como vamos a empezar en la calle San Mateo, lo ideal es que nos bajemos en la parada de Metro de Tribunal.

¡Acelera, que eres joven! Como lleguemos tarde, te toca a ti pagar los woks :D

1. Goya fuera de los museos habituales

En la calle San Mateo está el Museo del Romanticismo de Madrid. Y no, no es que nos hayamos puesto en modo cursi, sino que entrar en este museo es como adentrarte en pleno siglo XIX.  No te dejes engañar por su fachada ya por dentro es como un palacio. Todo está lleno de sillones de terciopelo, candelabros, espejos, arpas y lámparas de araña.

¿Te parece poco? ¿Y si te decimos que dentro puedes ver varios cuadros de Goya?

Ahhh, ahí la cosa cambia, ¿no? No sabes tú nada…

2. Los restos del patrón del amor

Ahora nos dirigimos hacia la calle Hortaleza por la Travesía San Mateo. Vamos hacia la Iglesia de San Antón. Esta iglesia es famosa por alternativa: bautiza mascotas, ofrece wifi gratis… Pero no te hemos traído aquí para que bautices a tu iguana ni a una misa nocturna; ¡el motivo es mucho más romántico!  En esta iglesia descansan los restos de San Valentín, el patrón de los enamorados.

3. ¿Gaudí también estuvo en Madrid?

Para nuestra siguiente parada solo tenemos que seguir por la calle Hortaleza hasta llegar a la calle Fernando VI. Enseguida nos topamos con un edificio bastante singular: el Palacio Longoria. Curiosamente, mucha gente cree que es una obra poco conocida de Antonio Gaudí. No hagas caso de los rumores: no lo es.

Aunque sí tiene líneas modernistas, el autor real es José Grases Riera. Apúntatelo, que es un gran dato para soltar cuando te quedes sin conversación en algún bar… Jejeje. Si te fijas, hay pocos edificios modernistas en Madrid. Por eso mucha gente los atribuye intuitivamente al autor catalán. Lo que sí es obra de Gaudí y muy poca gente lo sabe (aquí tienes otro dato para animar conversaciones) son las farolas de la Plaza Real de Barcelona

4. Posiblemente la mejor caña del mundo

A estas alturas, ya toca la primera caña de la jornada, ¿no? Y no va a ser una cualquiera. Seguimos por la calle Fernando VI hasta el final (su intersección con Belen y Barquillo) y continuamos hasta la Plaza de Santa Bárbara que está llena de bares y de terrazas. Uno de ellos es la cervecería Santa Bárbara (una de las más antiguas de Madrid), que presume de saber tirar la caña como nadie. ¡Habrá que comprobarlo!

5. El homenaje al “Love Your Way”

No es muy habitual hacer visitas turísticas a parkings, pero nosotros te vamos a llevar a uno. Merece la pena porque, aparte de albergar coches, este parking es una pieza de arte urbano.  “Chueca-An-Dante“, el nombre con el que lo bautizó su autora, está tan lleno de obras de arte que podría ser un museo contemporáneo. Todas las piezas giran en torno al amor libre, en todas sus formas. Como decíamos, un buen homenaje a la filosofía Love Your Way! Lo encontrarás en la plaza de Pedro Zerolo (antigua Vázquez de Mella).

6. La fusión amatoria perfecta: Woks y cañas

¿Ya los hueles? ¡Sí, estamos muy cerquita del Wok to Walk de la calle Hortaleza!  Sólo unos pasos más y llegamos. Si quieres mimetizarte con los auténticos madrileños y comer como ellos, este el wok más vendido de Madrid: tallarines de arroz + gambas + shiitake + salsa Bangkok y topping de cilantro. Si no, pide lo que te apetezca y disfruta del descanso.

¿Listo? ¡En marcha, que nos falta una última visita!

7. Siete chimeneas y un fantasma

Giramos ahora por la calle de las Infantas que nos lleva directamente a la plaza del Rey. Aquí nos encontramos con un casa bastante peculiar ya que cuenta con siete chimeneas. Colocadas en línea una detrás de la otra, se comenta que cada una podía representar uno de los siete pecados capitales. Pero no hay ninguna prueba que lo corrobore. Rumores, otra vez…

Sin embargo, la auténtica historia está entre sus paredes, ya que se cree que por la casa deambula el fantasma de Elena, una amante del rey Felipe II. En teoría, la joven fue asesinada allí, pero su cuerpo nunca fue encontrado. En su lugar, lo que sí se empezó a ver era una “persona” caminando por la casa vestida de blanco. Unos tres siglos después (día arriba, día abajo), se encontró el cuerpo de una mujer junto a unas monedas de oro de la época de Felipe II, lo que avivó la sospecha de que el fantasma era ella.

¿Sería de verdad la antigua amante del rey? ¿Por qué la mataron? ¿Tal vez una rencilla a lo Juego de Tronos? Nunca lo sabremos. Aunque, si miras de reojo hacia alguna ventana, quizá te cruces con la mirada de Elena.

Yo que tú saldría por patas.

¿Y para acabar dónde nos dirigimos?

Como no podía ser de otra manera, nos vamos a la Plaza de Chueca a seguir pidiendo cañas y disfrutar de tu compañía. Quién sabe, ¡igual entre birra y birra se nos ocurre otro viaje de wokadictos!

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